Cambaral, cruel pirata que asolaba las costas asturianas, se enamoró en presidio de la hija de su captor. Al huir, este les encontró en el puerto y, mientras se besaban, les decapitó. El beso eterno. «Dicen que ella escapó con su joven ladrón/Pero el rey les halló/Y con furia y dolor, ante un beso de amor/A los dos con su espada atravesó».
De este lugar cuentan leyendas e historias y juran que así ocurrieron. Siglos atrás, las tropas del rey en sangrienta batalla a un joven de muerte hirieron. Y el rey con crueldad así le encerró, su herida mortal no obtuvo perdón, y en el suelo esperó la muerte sin ver la luz del sol. Sin fuerzas ni voz vio a una bella mujer que con pena llegó hasta su celda. La muerte burló, su corazón ahora ciego de amor comenzó a latir con más fuerza. Ella hija del rey, él un simple ladrón. El destino, tan cruel, les robó el corazón, en aquella prisión y lejos de ver la luz del sol. -Déjame morir en tus brazos y así un instante tal vez podré ser feliz. Esta vez la vida se ríe de mí y ahora toca a su fin aunque quiera vivir.- -Quiero ver tu rostro otra vez. Ahora se que siempre estaré junto a ti aunque vaya a morir.- Dicen que ella escapó con su joven ladrón, pero el rey les halló, y con furia y dolor, ante un beso de amor, a los dos con su espada atravesó. -Déjame morir en tus brazos y así un instante tal vez podré ser feliz. Esta vez la vida se ríe de mí y ahora toca a su fin aunque quiera vivir. -Quiero ver tu rostro otra vez. Ahora se que siempre estaré junto a ti aunque vaya a morir.- Cuentan que en las noches de invierno se ve nacer una flor donde no llega el sol. Por amor sus almas unidas están y se pueden amar para la eternidad. Puede ver su rostro otra vez, y saber que siempre estará junto a él, junto a él...