Una década antes de que cayera el muro en el 89, Lyotard ya advertía sobre el fin de los grandes relatos, las grandes narraciones que durante un tiempo dieron fin a nuestra propia existencia. La religión cristiana fue uno de esos grandes relatos que dotaban de sentido la vida y otro era el marxismo, el socialismo que con la caída del bloque soviético desaparece también. Lyotard ya anunciaba el advenimiento de los pequeños relatos que sustituirían a los grandes. Y Sabina lo expresa perfectamente: "No habrá revolución, es el fin de la utopía. Que viva la? bisutería".
Ese tipo que va al club de golf, Si lo hubieras visto ayer, Dando gritos de "yankie go home" Coreando slogans de Fidel. Hoy tiene un adoquín En su despacho Del muro de Berlín. Ese mismo que tanto admiró La moral estilo soviet, Por un catorce por ciento cambió La imaginacion al poder. Desde que a Hollywood Llega una linea Del metro de Moscú. Ha vuelto Rasputín, Se acabó la guerra fría, ¡que viva la gastronomía! Y uno no sabe si reir o si llorar Viendo a Rambo en Bucarest fumar La pipa de la paz. Ese que "al capitán goma dos" Con spray pintaba en la pared, Sufre de exceso de colesterol Si fluctuan los tipo de interés. Y tiene un adoquín En su despacho Del muro de Berlín. No habrá revolución, Es el fin de la utopía, ¡que viva la bisutería! Y uno no sabe si reir o si llorar Viendo a Trotsky en Wall Street fumar La pipa de la paz. Hasta en Sebastopol Los camaradas Bailan el rock and roll. Ha vuelto Rasputin, Se acabó la guerra fría, ¡que viva la peluquería! Y uno no sabe si reir o si llorar, Por lo menos que le pongan hash A la pipa de la paz. Siempre que luchan la KGB contra la CIA Gana al final la policía, Sobre el rencor de clase Floreció el amor, Ayer Lenin y Zsa Zsa Gabor Se casaban en New York. No habrá revolución, Se acabo la guerra fría, Se suicidó la ideología, Y uno no sabe si reir o si llorar Viendo a Trotsky en Wall Street fumar La pipa de la paz.