La letra se ve reflejada por este alegre ritmo latinoamericano. El poeta Pablo Neruda invita a la civilización dormida a renacer de sus cenizas y de su muerte, y a vivir a través de su propia vida: "yo vengo a hablar por vuestra boca muerta", dice. Muchas generaciones han logrado identificación con estos versos, al hacer referencias a la represión ("Decidme 'aquí fui castigado'") y al sufrimiento de los pueblos ("Los látigos pegados / A través de los siglos en las llagas / Y las hachas de brillo ensangrentado"). Otro aspecto es su llamado al olvidado, al albañil, joyero, pastor o agricultor... en vez de recordar a los poderosos, a los ricos o los militares que siempre son, los que están en la historia. Ese pobre y olvidado es llamado desde la muerte con la frase "Sube a nacer conmigo, hermano" y ven a contarme todo. La canción refleja el sentimiento que Neruda puso en el poema.
El tema se ha convertido en uno de los más populares de Los Jaivas, infaltable en cualquiera de sus conciertos, y coreado por una gran parte de sus audiencias, que conoce la letra a pesar de su dificultad idiomática.
Sube a nacer conmigo hermano dame la mano desde la profunda sona de tu dolor diseminado. no volveras del fondo de las rocas no volveras del tiempo subterraneo no volvera tu voz enfurecida no volveran tus ojos taladrados sube a nacer conmigo hermano. mirame desde el fondo de la tierra labrador, tejedor, pastor callado domador de guanacos tutelares, albañil del andamio desafiado. Aguador de las lagrimas andinas, joyero de los dedos machacados, agricultor temblando en la semilla, alfarero en tu greda derramado. traed a la copa de esta nueva vida vuestros viejos dolores enterrados. sube a nacer conmigo hermano. Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: "...Aqu fui castigado!..." porque la joya no brillo o la tierra no entrego a tiempo la piedra o el grano. Señaladme la piedra en que caiste y la madera en que os crucificaron, encendedme los viejos pedernales, las viejas laras, los largos pegados, a travez de los siglos en las llagas, y las hachas de brillo ensangrentado. Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta. Contadme todo, cadena a cadena, eslabon a eslabon paso a paso afilad los cuchillos que guardasteis. Ponedlos en mi pecho y en mi mano como un rio de rayos amarillos, como un rio de tigres enterrados, y dejadme llorar, horas, dias, años edades ciegas, siglos estelares.