Una atracción peligrosa, hacia alguien o algo. Una situación tóxica para el que la vive, porque aunque sufre no lo puede evitar. La más obvia es que se trata de una canción de amor. La adicción a ciertas sustancias puede tener tanto romanticismo como un amor apasionado.
En la letra se percibe cierto intento de resistencia, o al menos conciencia del peligro, pero ese narrador en primera persona reconoce que no puede escapar.
Me despierto pensando si hoy te voy a ver, pero es inútil negarlo: tu me estás atrapando otra vez. Eres un ángel maldito, eres la dama más cruel. Un arma de doble filo: contigo sólo puedo perder, tu me estás atrapando otra vez. Y aunque alguien me advirtió, nunca dije que no, y ahora tengo que esconder las heridas. Y ese pulso que jugué, porque quise lo perdí, Nunca me podré alejar de ti! Te extraño cuando llega la noche pero te odio de día, después me subo a tu coche y dejo pasar la vida. Debería dejarte, Irme lejos, no volver. Pero es inútil negarla: Tú me esrtrías atrapando otra vez, contigo sólo puedo perder. Y aunque alguien me advirtió, nunca dije que no, y ahora tengo que esconder las heridas. Y ese pulso que jugué, porque quise lo perdí...