Con el corazón en la mano. la canción que titula al disco en el que Charly se mira a sí mismo más y mejor, es una carta abierta a Marisa Zoca Pederneiras, su mujer durante más de quince años, que un buen día juntó sus cosas y partió. Se conocieron a fines de los años 70 en Brasil, cuando García se había instalado en Buzios con Serú Girán y Zoca trabajaba como camarera en un bar, y estaban juntos desde entonces. "En este torbellino donde nada importa, me sentí aliado y te perdí", se confiesa García, que también pide perdón retroactivo, sin esperar respuesta: "No vi tu alma y quería tus venas". Sobre el final, las voces superpuestas de Lolita Torres son señales fantasmales de un adiós definitivo.
Conozco a un empleado que fue muerto de pena enamorado de las sirenas. El cine de mi barrio ya me mostró la escena no ví tu alma y quería tus venas. Y en este torbellino donde nada importa me sentí solo y te perdí pero sí vi tus ojos y hasta comí la arena quise quedarme pero me fui. Filosofía barata y zapatos de goma ni ésta mentira te hace feliz quise quedarme cuando morí de pena quise quedarme pero me fui. Y en la terminal... y en la terminal estoy descalzo y te espero a tí. El ómnibus se ha ido el amor se ha vencido quise quedarme pero me fui. Filosofía barata y zapatos de goma quizás es todo lo que te dí.