La canción parece hablar sobre la conexión profunda y posiblemente tormentosa del narrador con individuos marginales o sufridos, descritos con metáforas como "perros sin folleto" o "brujas de alma sencilla". Los "amantes" podrían simbolizar personas, sueños o experiencias que, aunque fragmentadas, lánguidas o perdidas, son profundamente significativas para el narrador. Hay una sensación de empatía hacia los "convalescientes" y "fugitivos", aquellos luchando en los márgenes de la sociedad. A pesar de su propia pérdida de ferocidad o propósito ("no hay fiera en mi colmillo"), el narrador encuentra significado y sustento ("devoro, herido") en estas conexiones. La referencia a "recaída" y "hechizo" sugiere ciclos de dolor, recuperación y quizás una magia mundana en la resistencia humana. La indiferencia del mundo exterior se contrasta con la intensidad cruda ("tiroteos") de estas relaciones esenciales
Esa banda inconsolable de perros sin folleto, brujas de alma sencilla, patéticos viajantes. Pobres tontos, pobres diablos, lunáticos diamantes prometidos de carne, lánguidos, impalpables son mis amantes... Llegan buenas nuevas de los escondidos, de los convalescientes para los sonados. Mi aliento ya no espera (no hay fiera en mi colmillo) pero devoro, herido el espacio y el brillo de mis amantes. Alguna recaída (un poco de hipo brusco) para los fugitivos marcados a fuego y alguno que otro hechizo (todo muy sencillo) si nada te conmueve ni los tiroteos de mis amantes...